El lujo de dar

IMAGENES-FORMULARIOS-CONVERSION-600X197-3He hablado poco del abuelo tigre en este blog. Por una sencilla razón, a este rincón cibernético le falta categoría humana para llegarle a la suela del zapato a mi padre. Me faltan horas en el día para poner por escrito todo lo que he aprendido de este señor que me despertaba todos los días con una buena noticia.

Los abuelos tigre hacen cincuenta años de casados este verano. Cincuenta, con todos sus días y sus largas noches, y creo que el único secreto que mi padre le ha ocultado a mi madre todos estos años es el montante anual que destinaba a obras de caridad. Cuando hace unos años, ayudándole con la declaración de la renta, me topé con la abultada cifra me dijo “Si se entera tu madre me mata”.

Mi padre es así, un caballero de la cabeza a los pies, consciente siempre de su suerte y de la responsabilidad de ser agradecido y devolver por lo menos un poco de lo que nos ha tocado en suerte. Desde bien pequeña me decía siempre que cuanto más se tiene más hay que dar y que la mejor caridad es la que se hace de puertas adentro, de forma anónima, sin esperar nada a cambio.

Recuerdo una campaña del Domund de esas en las que repartían huchas de cartón en el colegio. Mi padre, en su línea, me la llenó más de lo estrictamente necesario y yo puse alguna moneda de quinientas rescatada de mi hucha. Por la noche no me podía dormir pensando que tenía muchas más monedas, debatiéndome entre las ganas de comprarme el Autocross Turbo y el deber de meterlo en la hucha. Al final me pudo el ejemplo que había visto en casa y arramplé con todos mis ahorros, los metí en la hucha y me fui al colegio sin decirle nada a nadie.

Al día siguiente, tras el recuento, la profesora preguntó de quién era la hucha X que había batido el récord de recaudación del colegio. Era la mía. Casi levanto la mano, casi. Pero recordé la lección tácita de mi padre y, aunque la profesora preguntó y volvió a preguntar y yo me moría de ganas de apuntarme el tanto, no dije nada. Nunca. A nadie, ni siquiera a mi padre. Hasta hoy que de alguna manera estoy traicionando el verdadero espíritu de lo que hice entonces.

Como decía mi padre, “Hija, poder ayudar es el mayor de los lujos”.

Una de las organizaciones con las que hemos colaborado siempre son las Aldeas Infantiles SOS a las que les tengo un cariño especial porque mi madrina, la hermana de mi padre, fue una madre SOS en una de estas aldeas durante más de diez años. Tuvo hasta nueve niños a su cargo con los que compartí muchas vacaciones, celebraciones y tardes de escondites y rescates.

Recuerdo a Bea muy morena, a Daisy muy rubia y a sus dos hermanos que vivieron siempre allí porque su padre estaba en la cárcel, recuerdo a Sergio y Cristina, dos hermanos que al final fueron adoptados por una familia estupenda, a Almudena, el bebé de once meses cuya madre estaba en rehabilitación, a Juan que era un terremoto y en cuanto te despistabas había puesto la casa patas arriba, y a muchos otros niños para los que esta aldea fue un sitio donde poder ser por fin niños, sin más.

Pero mucho mejor que nada que os puedo contar yo, este vídeo rodado en la Aldea de El Escorial que yo conocí de primera mano. Es importante verlo, de verdad.

Les animo también a que se den una vuelta por la web de Aldeas Infantiles SOS y se unan a los miles de socios que disfrutan ya del lujo de poder darle un hogar a un niño. Que se dice pronto.

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32 thoughts on “El lujo de dar

  1. Grande Tigresa! me has emocionado, una vez más! Qué buen ejemplo tuviste… te sugiero que vuelvas a escribir sobre tu padre pronto :)
    Bs

  2. Qué maravilla de texto, de historia, de principios de la vida que me han emocionado, porque es precisamente lo que intento inculcar a mi hija de 2 años desde que nació y espero que al final cale ;-). Gracias por tus reflexiones, tigresa…

  3. Sin duda con esos mimbres tenías que salir estupenda, hermosa.
    Nada más educativo que el ejemplo pero qué bien que tú sepas esos secretos del Abuelo Tigre, porque a veces, no conocer a la gente de verdad, nos lleva a ver sólo una imagen y la imagen en la vida nunca es plana, somos poliédricos aunque a veces nos guste esconder algunos de los lados… no sé…
    Bss mil!!

  4. No es fácil que a una hija le quede un recuerdo tan bonito y tan ejemplar de uno como padre. A mí me intriga un poco la idea de si algo les quedará por mi parte o de si pesarán más los defectos que las virtudes. No es fácil ser noble, ser generoso, honesto, caritativo la mayor parte del tiempo. No es fácil ser un hombre ejemplar, diría que para algunos tan sólo es una imagen a proyectar que dista mucho de su verdadero yo.

    Es bonito ver cómo hay “niñas” como tú que hablan con tal cariño de su padre y que lo recuerdan con orgullo, o mejor dicho, por su ejemplo. Felicidades si así lo sientes de verdad.

    Gran iniciativa, un abrazote.

  5. Lo sabía! Lo dije en el post de la Abuela Tigre, que me apostaba lo que tengo y lo que no tengo a que el Abuelo Tigre era un señor-señor de los que quitan el sentío. Un Señor, vaya… Voila! Überfan. Claro…

    Besos, tigresos!

  6. Hoy que tan agradecida me siento a la vida por varios motivos, tu post me ha emocionado: tengo la suerte de ser objeto del lujo de mucha gente, no ya con dinero (que cuando lo he necesitado, también) sino con su tiempo, sus gestos, sus caricias.
    Enhorabuena, tigresa madre, por ese padre maravilloso al que elegiste para que lo fuese y por todo ese camino que han recorrido tus zapatos. Nunca dejas de sorprenderme :)
    Un gran beso (no sé si es un lujo, porque tengo muchos y me gusta repartirlos con generosidad) y gracias por el post de hoy!

  7. Ay Tigresa, con la lágrima estoy!
    Que gran homenaje a tu padre, que te ha transmitido el mejor de los valores, la generosidad.
    Como dice el mio, y creo que viene muy bien a todo lo que has expuesto: “Que tu mano derecha no se entere de lo que hace tu mano izquierda”
    Un fuerte abrazo preciosa.

  8. ¡Qué de acuerdo estoy con tu padre! Poder ayudar es una suerte, y siempre siempre, hacerlo de puertas para dentro.
    Las Navidades pasadas ayudé a preparar la cena de Nochebuena de un comedor religioso, y para estar organizados, la chica que lo llevaba creó un grupo de whatsapp. La gente empezó a subir fotos, como a ver qué plato tenía mejor pinta. Qué vergüenza ajena pasé. Conste que supongo que mejor que ayuden aunque lo hagan así, pero yo, si quiero hacerlo, lo que tengo claro es que nadie me verá.

  9. Hola Tigresa!
    Me llega mucho este post porque la descripción que haces del fantástico abuelo tigre me recuerda muchísimo a mi padre, y aunque hace unos pocos años que me falta, su ejemplo de vida, como a ti, me ha marcado para siempre. Un lujo.
    Aprovecho para declararme una reciente pero superadicta fan de tu blog, tus cinco tigresas, tu manera de contar la locura de vida de familia numerosa. Yo tengo tres y un fantaseo permanente del cuarto (tengo que admitir que jamás se me pasará este “mono” de bebé), así que me quito el sombrero con tus cinco. Me he visto de una sentada tu IG esta Semana Santa, y con el blog voy más lenta porque me gusta leerlos con calma y, ya sabes, eso escasea:)
    Así que enhorabuena y por aquí me quedo, desternillándome y emocionándome a partes iguales con tus historias¡
    Un saludo desde Sevilla

  10. Un post de peso… “específico”: emocionante y real como la vida misma.
    Me encanta “tropezarme” con personas como tu padre porque, haberlas, haylas; son contadas o no, porque como trabajan desde el anonimato. Mi suegra anda en la línea y siempre le aplaudo el gesto y el sentimiento y yo, por mi parte, me subo al carro, que para eso estamos.
    ¡Cómo me gusta leerte!
    Gracias

  11. Pues fíjate que yo colaboraba con aldeas infantiles sin saber muy bien si mi dinero estaba siendo bien aprovechado y me acabas de dar una alegría.
    Gran hombre, tu padre. Ojalá esos valores que te transmitió estuvieran mas presentes hoy día.

  12. Por lo que a ti respecta, me encanta como eres y como lo transmites.
    Viva las abanderadas del complejo de Electra mal resuelto! entre las que sin duda estoy…
    y me enorgullece que en mi caso traspasa las fronteras de la consanguinidad….. Tiene un club de fans entre las mamas del cole de mis hijas….
    Por lo que respecta a tu padre, un grande. Y como tal, solo se pueden transmitir grandes valores.
    Yo hoy, tras leerte, quiero pedir tres deseos, uno por cada hijo que tengo:
    Primero: ser capaz de transmitir a mi descendencia valores de esa índole
    Segundo: que calen como te calaron
    Tercero: dejar la huella que tu padre y el mío nos dejan al pasar por el corazón

  13. Comparto al 100% la mentalidad de tu padre. Mi marido siempre me echa la bronca cuando ve la declaración de la renta, pero es que no puedo evitarlo, porque en realidad es casi egoísta lo que hago. Desde que empecé a trabajar, cada vez que tengo que celebrar una noticia (un trabajo, un hijo que nace sano, una operación que sale bien, …) hago un donativo o me uno a alguna ONG nueva. Pero es que creo que es mi obligación: si tengo algo bueno debo compartirlo y que alguien más también tenga algo que celebrar.
    Me apunto tu ONG para la próxima.

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